El acebal de Abiada

Los deportes de nieve, excepto en las cumbres del Kilimanjaro, y en algunos sitios elevados del planeta, aparte de los polos, son efímeros, ya que la temporada, en nuestra tierra, dura menos  que un chupa chus a la puerta de una guardería.

Todavía nos quedan unas semanas y, algunos me diréis; no sé esquiar, es muy caro, está lleno, es muy difícil, hace falta buena forma física… ¡excusas! Hay otras alternativas, mucho más asequibles en todos los aspectos, y que os pueden gustar, y de las que podéis disfrutar como un niño en una tienda de chocolate. Por ejemplo, las raquetas de nieve.

Montes de Abiada

El otro día hicimos una preciosa ruta, no muy exigente físicamente, barata, si es que no llevas un bocadillo de caviar o de esturión ahumado y, sobre todo, preciosa. La ruta del acebal de Abiada. Que quede claro que se puede hacer también sin nieve, en cualquier época del año, pero la nieve, en contraste con el intenso verde del acebal, le da un encanto inigualable.

¿Y donde consigo unas raquetas? nosotros las alquilamos, previa reserva unos días antes, en Eiger, una tienda de santander muy bien surtida, y con precios asequibles. Supongo que en otras localidades habrá servicio de alquiler, por ejemplo en Brañavieja, que es en donde vamos a comenzar nuestra pequeña aventura.

El acebal de Abiada
Acebos nevados

Subimos hasta el aparcamiento de Braña Vieja, más que nada porque hacer la pista de bajada, es más sencillo que de subida, dejando un coche en el pueblo de Abiada, para luego recuperar el de Braña Vieja. También se puede hacer de ida y vuelta, aunque hace falta algo más de forma física y  de tiempo.

Una vez en el aparcamiento, nos pusimos el equipo y, dejando el viejo refugio de Tajahierro a la izquierda, nos internamos en la pista, en dirección hacía el pueblo de Abiada, todo el tiempo bajando o llaneando.

Pasando junto al refugio de Tajahierro

Andar con raquetas no es demasiado complicado ni demasiado cansado, o al menos eso me pareció. Ninguno de los participantes noveles tuvimos dificultad alguna. Ajustarse las ataduras, y conseguir que las raquetas no tuvieran demasiada holgura con respecto a la bota, fue algo más laborioso. Es importante llevar un buen calzado, pues aunque las raquetas se adaptan a casi cualquier modelo, la nieve afecta a y empapa aquel que no es impermeable, y suele penetrar por la zona de los tobillos.

Después de descender por un área despejada, llegamos a una zona de arbustos, que es el principio del acebal de Abiada. El camino transcurre por un sendero completamente rodeado de acebos, como si el bosque hubiera abierto un camino para que pudiéramos pasar.

Por medio del acebal de Abiada
Pasillo por el bosque

Transcurridos unos pocos cientos de metros, encontramos una abertura a la izquierda, por la que accedimos al interior del acebal. Una zona abovedada, a escasos metros del camino, pero que parecía inmersa en otro mundo.

Retomamos el camino con la sensación de haber salido de un sueño. Tras andar un rato por medio del pasillo vegetal, embocamos una amplia explanada, por la que nos pegamos una breve carrera.

A punto de entrar en el acebal

El camino sigue, alternando acebos, monte bajo y zonas despejadas, bastante bien delimitado, y cruzando un pequeño regato, afluente del río Guares, al que llegamos poco después.

Aún sin hojas, la zona de monte bajo, compuesta de chopos, endrinos y guindos, resulta impresionante. Espero volver en primavera para poder admirarla en su máximo esplendor.

Rampas de bajada

Desde el cruce del Guares hasta el pueblo, continuamos por un camino carretero durante una media hora más, pasando al lado de la “Cagiga de Sopeña”, un roble centenario con unos 40 m. de envergadura. En esta ocasión no nos acercamos, ya que en invierno, al estar desprovisto de hojas, no refleja toda su magnificencia.

Cruzando el arroyo afluente del río Guares

Como colofón a la excelente ruta por el acebal de Abiada, nos pegamos un pequeño homenaje de el restaurante La Cotera de Abiada.

Aquí tenéis un enlace a la ruta de ida y vuelta

No dejéis de hacer esta ruta. En invierno por la singularidad de recorrerla con raquetas y la belleza de los paisajes nevados, en otoño por los colores que las hojas a punto de caer confieren al bosque, en primavera y verano por la belleza del paisaje que vais a atravesar, y en todas las épocas del año, por el Acebal de Abiada, uno de los bosques más excepcionales de nuestra región.

Cantabria Inusual

Moncho Escalante

Volcado en los viajes de aventura, que le han han permitido conocer más de 40 países, es así mismo, un gran conocedor de nuestra región.

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