Santander contará con un “modelo de ciudad” que sentará las bases del próximo Plan General

El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santander, Javier Ceruti, ha hecho un primer balance de la Consulta Pública previa a la redacción del Plan General de Santander. En primer lugar ha querido mostrar su agradecimiento y reconocimiento a todas y cada una de las personas que han participado en esta consulta. “Agradecimiento por haber participado y reconocimiento por haber dedicado una parte de su tiempo a trabajar por su ciudad, porque eso es lo que han hecho, dedicar su esfuerzo a pensar el futuro de Santander”.

Un futuro que se va a seguir dibujando en la siguiente fase, con el diseño del Modelo de Ciudad “Santander 2055”, en donde todas las aportaciones quedarán plasmadas en un documento técnico y jurídico. Recogerá en términos conceptuales lo que Santander tiene que ser en el futuro con el fin de adoptar decisiones meditadas huyendo de los corsés cuatrienales que marcan los ciclos electorales.

“Ya sabemos lo que queremos para la ciudad, las líneas maestras ya están, y se trata de darle forma para generar el modelo de ciudad”. Se espera contar con este documento en un año desde que salga a licitación, un trámite que se prevé impulsar con carácter inmediato. Con ese modelo de ciudad quedarán fijadas las líneas maestras de futuro para la ciudad y deberá servir de base para el nuevo Plan General de Santander.

En cuanto a la Consulta Ciudadana, Ceruti ha recordado que comenzó en julio con la celebración de 10 reuniones, entre informativas y vecinales, en diferentes puntos de la ciudad: Centro, Zona Norte, Castilla-Hermida, y Peñacastillo. En dichos encuentros, más allá de temas específicos de cada zona, sí que hubo varios puntos comunes como fueron, la preocupación por la movilidad, especialmente la peatonal, la protección ambiental de las zonas periurbanas, o la accesibilidad, sobre todo en el eje norte-sur.

Una de las ideas más repetidas fue la de “apostar por la regeneración de la ciudad ya construida y la reutilización de viviendas vacías frente al modelo de ocupación de espacios con nuevas edificaciones”. Según datos del INE de hace diez años, en Santander ya había en ese momento 10.700 vacías, a lo que se unen desarrollos que se estaban realizando en ese momento que elevaban la cifra a 13.000, con una capacidad de en torno a 32.000 habitantes. Unas cifras que acercarían la población a 207.000 habitantes “cifra a la que nunca hemos estado ni medianamente cerca de llegar”, ya que en la actualidad el padrón cifra la población de Santander en unos 174.000 habitantes.

Ceruti ha puntualizado que aunque es necesaria una reflexión sobre el tipo de urbanismo a desarrollar en materia de vivienda nueva “esto no quita para que aún así haya que prever espacio para más desarrollos residenciales, pero que irían tomando forma con el tiempo y solo si hubiera demanda o se fueran ocupando porcentajes altos de los suelos ya urbanizados”.

Otros temas muy repetidos por los participantes han sido abogar por una regeneración que debería respetar la historia de la ciudad a través de la protección del patrimonio y de la tradición de cada barrio, una movilidad sostenible basada en recuperar espacios para el peatón, la bicicleta y el transporte público, o la conservación de zonas verdes. En cuanto a los proyectos de integración ferroviaria y reordenación del frente marítimo se subrayan como oportunidades para dotar de equipamientos y espacios públicos a algunos de los barrios más poblados de la ciudad.

En septiembre se celebraron 8 mesas técnicas, en las que han estado representados profesionales del urbanismo, científicos, empresarios, comerciantes y representantes de todo tipo de colectivos sociales, quienes debatieron sobre el futuro de la ciudad a través de ocho mesas sectoriales. Para una gran mayoría, el camino correcto está en la creación de una ciudad policéntrica, donde cada barrio cuente con equipamientos y servicios suficientes para que cualquier vecino pueda hacer su vida en un radio de 15 minutos a pie. Se trata de una fórmula que permitiría reducir la presión del tráfico en el centro de la ciudad y llenar de vida las calles de los barrios periféricos.

De todas formas, Ceruti ha querido puntualizar que se trata de un modelo que no cuenta con el apoyo unánime de todos los sectores, ya que los representantes de las asociaciones de comerciantes prefieren concentrar la actividad comercial en zonas concretas, preferiblemente del centro de la ciudad. Sí que ha contado también con el apoyo de los universitarios que han intervenido en las mesas infanto-juveniles, pensadas especialmente para facilitar la participación en el proceso a niños y jóvenes.

Finalmente, en lo referente a los datos, el concejal de Urbanismo ha puesto sobre la mesa el proceso seguido en Bilbao, donde la consulta duró 8 meses, frente al de Santander, que ha durado 3.

En la participación digital Santander contó con 58 participantes por cada 10.000 habitantes, mientras que en Bilbao fueron 7 participantes por cada 10.000 habitantes. En Mesas vecinales, Santander tuvo 14 participantes por cada 10.000 habitantes, frente a Bilbao donde acudieron 7 por cada 10.000, y finalmente en las mesas sectoriales Santander muestra un índice de 9 participantes por cada 10.000 habitantes, muy superior a los 3 por cada 10.000 de Bilbao.

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